Masa Madre
- painboutique
- 6 oct 2020
- 3 Min. de lectura

INGREDIENTES Día 1
50 g de harina de trigo o centeno integral
50 g de agua del grifo a temperatura ambiente
1 chorro de zumo de limón (o vinagre, o 1 cucharadita de yogur natural desnatado sin edulcorar)
1 cucharadita colmada de pasas
Día 2
50 g de harina de trigo o centeno integral
50 g de agua del grifo a temperatura ambiente
Día 3
100 g de harina de trigo o centeno integral
100 g de agua del grifo a temperatura ambiente
Día 4
100 g de harina de trigo o centeno integral
100 g de agua del grifo a temperatura ambiente
Día 5
100 g de harina de trigo o centeno
100 g de agua del grifo a temperatura ambiente
INSTRUCCIONES Día 1
Mezclar en un tarro de cristal (para ver bien la evolución), poner la tapa siempre sin ajustar (debe poder escapar el dióxido de carbono que se genera) y dejar reposar en la encimera, a temperatura ambiente, 24 horas. Si tienes suerte, al cabo de este periodo podrás ver algunas burbujas.
Día 2
Añadir los ingredientes del día 2. Mezclar bien y dejar otras 24 horas a su aire. Al cabo de este tiempo deberían verse más burbujas. Observarás que tiende a decantarse el líquido en la superficie, con un color poco apetecible. No pasa nada, es normal.
Día 3
Tirar la mitad de la mezcla del día anterior y añadir los ingredientes del día 3. Mezclar bien y dejar otras 24 horas a su aire. Podrás hacer una marca en el tarro con un rotulador del nivel al que llega la masa para comprobar su crecimiento. Si tienes suerte y buena temperatura ambiente, posiblemente al cabo de este día veras actividad. La mezcla puede haberse esponjado algo.
Día 4
Tirar la mezcla del día anterior hasta dejar solamente 100 g y añadir los ingredientes del día 4. Volver a hacer la marca con el rotulador y dejar otras 24 horas a su aire. Transcurrido ese tiempo, esto ya debería estar funcionando. El olor habrá cambiado.
Día 5
Tirar la mezcla del día anterior hasta dejar solamente 100 g y añadir los ingredientes del día 5. Volver a hacer la marca con el rotulador y dejar a su aire hasta que más o menos fermente del todo, por lo menos doblará de volumen, y puede que esto ocurra antes de pasar 24 horas. Una vez que la masa ha empezado a levantar ya no es necesario que la harina añadida sea integral, podrás añadirla blanca para acabar teniendo una masa madre blanca, que os permitirá preparar panes tanto blancos como integrales.
OBSERVACIONES SOBRE LA MASA MADRE NUEVA Y RELUCIENTE
Después de seguir el proceso descrito deberás tener una masa madre activa, que deberás refrescar, es decir, renovar tirando la mitad y añadiendo las cantidades indicadas anteriormente, cada vez que veras que ha fermentado, si quieres mantenerla en perfecto estado. Eso si la mantendrás a temperatura ambiente.
También podrás conservarla en el refrigerador, donde no es necesario renovarla con tanta frecuencia, posiblemente con renovarla cada semana sea suficiente. La sacarás, la refrescarás, la dejarás fermentar a tope y cuando esté en plena ebullición la volverás a guardar en el refrigerador. De esta manera podrá sobrevivir sacándola para atemperarla y refrescándola una vez a la semana. Así puede estar años.
Para aumentar la rapidez con la que se produce la fermentación, usad harina de centeno integral, es casi infalible.
PARA UTILIZAR NUESTRA MASA MADRE: Aunque ya fermente satisfactoriamente, conviene cultivarla durante al menos una semana adicional antes de usarla para hacer pan, para desarrollar su potencia.
Para saber cómo utilizar la masa madre puedes ver más de nuestras recetas.
Si congelas las porciones de una masa madre en perfecto estado de funcionamiento siempre tendréis masa madre a mano que se puede revivir con gran facilidad.
La actividad de las levaduras es altamente dependiente de la temperatura. En pleno verano y con una buena harina integral la cosa funciona a toda pastilla (puede incluso que el primer día ya fermente a lo bestia, a mí me ha pasado). Por contra, en invierno si vuestra cocina es fría puede costar incluso más de 4 o 5 días que aquello levante el vuelo. Pero tened paciencia, que los bichos están ahí, ávidos de ponerse como el Quico con los azúcares de la harina.








Comentarios